lunes, 16 de abril de 2018

La arquitectura de Ventura Rodríguez

Retrato de Ventura Rodríguez, Goya, 1784

La Academia de Bellas Artes de San Fernando organiza la exposición, VENTURA RODRÍGUEZ. ARQUITECTO DE LA ILUSTRACIÓN, una muestra, en honor del artista natural de Ciempozuelos, prolongada en el tiempo hasta este mes de mayo, que reune un conjunto de planos, dibujos, libros, pinturas, asociadas a un extenso catálogo, que estudian la figura y la obra de este eminente arquitecto, uno de los más importantes e influyentes de la España del siglo XVIII. Las más de ciento cincuenta piezas originales se distribuyen en cinco módulos expositivos, que hacen cómoda la visita al espectador. Se incluyen, de igual manera, dos vídeos, uno destacado especialmente, que reconstruye el proyecto presentado para entrar en la Academia di San Luca de Roma.

Proyecto para entrar en la Academia di San Luca de Roma

Ventura Rodríguez estuvo vinculado a la Academia española desde sus orígenes en 1744. Se formó en el proyecto y la construcción del Palacio Real de Madrid, siendo ayudante de Juvarra y Sacchetti. En su obra unió la tradición italiana con la francesa, que conocía a través de los numerosos libros y estampas de arquitectura que formaban su rica biblioteca, a la que añadió la española. El resultado es una obra original, una interpretación moderna de la arquitectura barroca, en una época de profunda renovación del gusto hacia el clasicismo. Fue amigo de artistas e intelectuales como Goya, Mengs, Campomanes y Jovellanos. Tuvo importantes cargos en la misma Academia, en el Ayuntamiento de Madrid y en el Consejo de Castilla, aunque la relación con la corte y la monarquía, se puede considerar compleja y especial.


Fachada de la Catedral de Pamplona, 1783
Durante el reinado de Fernando VI alcanzó el éxito. De su mano es la construcción de la capilla del Palacio Real de Madrid, elegida frente a la del propio Sacchetti. Por aquellos años también realizó, la iglesia de San Marcos de Madrid, así como terminaría la basílica del Pilar de Zaragoza, en la que construyó la capilla de la Virgen. Sus proyectos más complejos y afortunados coincidieron con el reinado de Carlos III, aunque este monarca antepuso los diseños de Sabatini para la Puerta de Alcalá o la iglesia de San Francisco el Grande. Todo ello explica los numerosos proyectos realizados por la geografía española, entre los que destaca, la fachada de la catedral de Pamplona. La trayectoria final está marcada por la relación con el infante Don Luis de Borbón y su círculo personal, para quien realizó el palacio de Boadilla del Monte.

Proyecto para la fuente de Cibeles, Madrid

Decenas de proyectos resumen su carrera profesional, encargándose de una gran variedad de tipologías arquitectónicas. Por una lado de carácter religioso, templos, conventos, altares y transparentes, por otro, de carácter civil, palacios, plazas, puentes y fuentes, entre las que sobresalen las del Salón del Prado,  Cibéles, Apolo y Neptuno, una extensa obra completa gracias a su destreza y sensibilidad como dibujante. La exposición, por tanto, es una oportunidad para conocer la fecunda, original y brillante obra de uno de los arquitectos más relevantes de nuestra Historia del Arte.

sábado, 13 de enero de 2018

La pintura de Giorgio de Chirico

Las musas inquietantes, 1947

La sala Caixa Forum de Madrid organiza la exposición, EL MUNDO DE GIORGIO DE CHIRICO. Sueño o realidad, que reúne un conjunto de pinturas y esculturas del artista italiano, que se distribuyen en un cuidado y escenógrafico espacio expositivo que recuerda a uno de los motivos esenciales de sus lienzos, la plaza porticada. El recorrido que realiza el visitante resulta cómodo y sugerente para contemplar las distintas obras, la misma sensación que seguramente quiso transmitir el artista. Un trayecto a través de sus diferentes iconografías que se repitieron a lo largo de una larga vida de noventa años. De esta manera, nos encontramos con seis apartados temáticos, en los cuales se conjugan varios elementos, filosofía, arte y Antigüedad clásica.

Plaza de Italia con fuente, 1968

Giorgio de Chirico fue el creador a comienzos del siglo XX de la llamada pintura metafísica, que puede entenderse como una visión original de la realidad en la que se mezclan el sueño y la memoria, con referencias a un tiempo eterno. Esta visión será muy influyente en diversos movimientos artísticos como el realismo mágico, el pop art o el arte conceptual, pero sobre todo en el surrealismo, que le tendrá como uno de sus mentores. La sección principal de la exposición madrileña y el tema central de la pintura metafísica son las Plazas de Italia y maniquíes, desarrollada en Paris entre 1911 y 1915. Son imágenes compuestas por plazas porticadas, esculturas clásicas, torres, chimeneas, apariencias humanas como estatuas que transmiten un sentimiento fuerte y misterioso de raíz nietzschiana.

Retrato de Isa, 1934

El tema de los Interiores metafísicos nació durante la Primera Guerra Mundial cuando el artista sirvió como soldado. Representa un conjunto de objetos en el centro de una habitación en perspectiva con ventanas a paisajes arqueológicos y naturales, fábricas y plazas. Una iconografía más enigmática son los Baños misteriosos, creada en 1934 para las diez litografías que acompañarían otros tantos textos del escritor, Jean Cocteau, para el libro Mythologie. Representa la imagen del agua como un suelo de parquet en escenas ambientadas en un paisaje abierto. Hombres desnudos se sumergen en estas aguas, mientras otros vestidos permanecen de pie o sentados alrededor.

Visión metafísica de Nueva York, 1975

Los elementos de la cultura clásica son recurrentes en su obra y en varias iconografías, pero destacan sobre todo en la sección llamada, Mundo clásico y gladiadores, en el que éstos aparecieron especialmente, por primera vez en 1927. Para De Chirico, el género clásico por excelencia fue, el retrato, así los vemos también en su larga trayectoria. Hay que entenderlos no como simples representaciones de un personaje determinado, sino a los que hay que añadir una captación de la psicología. El apartado, Historia y naturaleza, reúne, finalmente, a las obras en las que el artista trata de recuperar los valores plásticos del pasado artístico, centrándose en el barroco, en la pintura de Rubens.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Henri de Tolouse-Lautrec y Pablo Picasso

En un reservado, 1899, Tolouse-Lautrec, frente a La espera(Margot), 1901, Picasso

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza organiza la esposición PICASSO/LAUTREC, que reúne un conjunto de dibujos, pinturas y grabados para analizar la influencia del pintor francés sobre el artista español. Un conjunto importante de obras de la última década del siglo XIX del primero, y de entre 1900 y 1905 del segundo. No se conocieron personalmente a pesar que vivieron los mismos ambientes en el barrio parisino de Montmartre porque coincidió con los últimos años de la carrera de Lautrec antes de su muerte en 1901, mientras el joven Picasso, comenzando la suya, era un recién llegado procedente de Barcelona. 

La pelirroja con blusa blanca,1889, Tolouse-Lautrec, frente a Mujer con flequillo, 1902, Picasso

La muestra plantea un recorrido dividido en cinco secciones donde se encuentran las influencias del afamado pintor francés sobre el malagueño: Bohemios, Bajos fondos, Vagabundos, Ellas, y Eros recóndito. A Picasso le impactó de Lautrec la capacidad sintetizadora de su dibujo y su tendencia a la caricatura, además, su pintura se caracterizaba por unos contornos muy marcados, unas formas planas, las perpectivas distorsionadas y los encuadres fotográficos. Por otra parte, en cuanto a los temas, prefiere una mirada profunda del ser humano, desde un estatus marginal para representar la vida moderna. Todo ello dejó una huella significativa en el artista español que perviviría hasta el final de su vida tras siete décadas de trabajo.

Jeanne (Mujer tumbada), 1901, Picasso

El barrio de Montmartre fue incorporado por la ciudad de París en  aquellas fechas, conviertiéndose en un lugar de residencia de la clase trabajadora, de prostitutas, actores, escritores, y artistas. Igualmente allí se localizaban numerosos cafés,  salas de fiesta, como el Moulin de La Galette o el Moulin Rouge, y burdeles. Lautrec vivió en alguno de estos negocios y trabajó para promocionar sus espectáculos, de la misma manera que realizaba su actividad artística. Picasso, de igual forma, se instaló en estos primeros años del siglo XX en este barrio centro de una intensa vida nocturna. La iconografía desarrollada por ambos tiene puntos en común. Las actrices y cantantes del cabaret, algunas muy famosas, como Jane Avril, las veremos representadas, sólo unos pocos años después por el joven Picasso.

Arlequín sentado, 1905, Picasso

En estos bajos fondos se encontraban los promotores del arte moderno, aquellos hombres que difundieron un nuevo lenguaje pictórico como el que hicieron Lautrec y Picasso, que se inspiraron en las mujeres que frecuentaban o trabajaban en los lugares de diversión. La mujer proletaria mal pagada en los barrios periféricos era presa fácil de la prostitución. Lautrec, aunque de familia adinerada, fue personaje marginal por su deformación física, que le llevó a mirar a las mujeres que la ejercían con ternura y empatía. Tuvo siempre una visión cotidiana, y las presentaba sin establecer juicios morales como personas normales. Por otra parte, la representación del mundo del circo los emparentó otra vez. Los protagonistas de estos espectáculos pertenecían, igualmente, a un mundo marginal, que daba preminencia al cuerpo y a lo gestual. La utilización del disfraz y su actitud fuera del concepto de orden aceptado por la sociedad les aproximaba a la actividad artística.

Picasso en La Californie

Finalmente, ambos pintores, llegaron a representar el erotismo del desnudo femenino, propio de los ambientes de burdeles. Picasso mantendría el tema universal del sexo a lo largo de su carrera, y especialmente, a final de su vida, lo recupera, en este caso con unas formas de los desnudos excesivas y las acciones mostrando una sexualidad feroz. Siempre valoró, por tanto, la influencia de Toulouse-Lautrec, hasta el punto que en una fotografías tomadas por Edward Quinn en La Californie, una residencia de Picasso en Cannes, entre 1955 y 1961, siempre aparece invariablemente la fotografía que Paul Sescau tomó del pintor francés en 1894 junto al tapiz(1958) de una de sus obras más emblemáticas, Las Señoritas de Aviñón, realizada en 1907.

domingo, 26 de noviembre de 2017

El cuadro más caro de la historia

Salvator Mundi, 1490-1519

Este mes de noviembre, la pintura atribuída a Leonardo Da Vinci, Salvator Mundi, ha sido subastada en la sala Christie´s de Nueva York y alcanzado la cifra récord de 382 millones de euros. Se convierte, así, en la pintura más cara jamás vendida. Esta circunstacia ha sido posible por emplear una estrategia de marketing exitosa. Recorrió distintas ciudades importantes del mundo y fue expuesta en la exposición monográfica que la National Gallery de Londres dedicó al genio florentino en 2011. Además, se subastó dentro de un lote de obras de arte contemporáneo con unos precios muy elevados, que le favoreció claramente. Partió con un extraordinario precio de salida, 60 millones de euros, una valoración alta para ser un maestro antiguo, aunque hay que destacar que era el último Leonardo en manos privadas, y según alguna opinión era la más rara y la importante pintura que ha aparecido en el mercado del arte en el último siglo.

La última cena, 1495-97

La pieza es una pintura al oleo sobre tabla de nogal. Su estado de conservación es regular y ha sido repintada sucesivas veces en estos quinientos años. Se atribuía al círculo de Leonardo, a algunos de los discípulos, aunque había dudas. Sin duda, el escorzo de la mano bendiciendo es propio del autor. Igualmente, la aplicación de la técnica del sfumato. De esta manera deja su huella personal a un tema más propio de la Edad Media, de la que conserva su visión frontal y solemne, que del Renacimiento. Por otra parte, se desconoce el anónimo comprador, de quien dicen no logrará recuperar la inversión. Un éxito, por tanto, para su antiguo propietario, el magnate ruso, Dmtry Rybovlev, que ha sabido beneficiarse del mercado del arte tan especulativo con las piezas de calidad excepcional.

martes, 11 de julio de 2017

El arte de vanguardia de Kobro y Strzeminski

Composición espacial 4, 1929

El Museo Reina Sofía organiza la exposición, KOBRO Y STRZEMINSKI. PROTOTIPOS VANGUARDISTAS,  centrada en el trabajo de esta pareja de artistas de la primera mitad del siglo XX. Fueron además marido y mujer, padres de una niña, cuyo triste final por la enfermedad y la persecución política son el tema de la película póstuma del director polaco, Andrzej Wajda, actualmente en cartel, especialmente centrada en el primero. Si visitas la exposición después de haber visto esta película podrás entrar en contacto con las piezas originales y documentos que aparecen en ella, lo que nos informa de la relevancia de la muestra madrileña y el rigor del film, aunque más focalizada en sus años finales. En este sentido, la trayectoria de los dos artistas fue rica desde el punto de vista práctico como teórico.

Kobro y Strzeminski en la playa, 1928

En general, los ambos artistas concibieron la obra de arte constituída en consonancia con los principios que le son inherentes. También, consideraron el arte como experimento de forma pura, de una investigación creativa. La práctica desarrolla modelos abstractos que pueden aplicarse al diseño industrial, la arquitectura y la ingenieria. Pretenden una transformación sustancial del mundo, mediante la solución a cada problema que se plantea mediante el arte. Wladyslaw Strzeminsky se centraría sobre todo en el diseño y la pintura, y Katarzyna Kobro en la escultura y la arquitectura. Su trayectoria arranca en 1918 después de la Revolución Bolchevique en Rusia, donde asimilarían las ideas el suprematismo de Kazimir Malevich. A principios de 1922 se establecerían en Polonia donde liderarían  el movimiento de las vanguardias.

Sala neoplástica, 1947

Propiciaron con sus contactos y donaciones, la creación de la Colección Internacional de Arte Moderno en Lodz. A finales de los años veinte se sintieron atraídos por la vanguardia de Europa Occidental, especialmente de la Bauhaus y el neoplasticismo. De esta manera, Strzeminski desarrollaría la teoría unista, por el que la obra plástica no expresa ni es signo de nada, pero que es un modelo de racionalidad al ser resultado de la forma pura. Ideas que se materializaron en las Composiciones arquitectónicas. Por otra parte, Kobro desarrolló una teoría de la escultura en la que ésta es un modelo funcional para la vida por su papel relevante en la formación del espacio. La práctica de sus concepciones artísticas la podemos observar en la Sala neoplástica, diseñada en 1947, reproducida en la exposición.

La imagen remanente de la luz. Mujer de la ventana, 1948

Las duras condiciones de vida en Polonia influirán en la evolución de ambos artistas. Por una parte, Kobro, tras abandonar el arte, lo retoma a finales de los años cuarenta alejada de los principios constructivistas, más próxima a una estética poscubista. Por otra, Strzeminski, se centra desde el punto de vista teórico en el fenómeno de la visión, entendido como un proceso unido a los cambios de las condiciones de vida. Su manifestación pictórica son las llamadas pinturas solares en las que busca reproducir la posvisión o imagen remanente. Finalmente, los dos son un ejemplo de compromiso con el arte más transgresor y radical de su tiempo, sentando las bases de movimientos posteriores, y con la libertad artística y social frente a la represión del fascismo y los dictados del estalinismo.

viernes, 7 de julio de 2017

La fotografía de Albert Renger-Patzsch

Paisaje de Essen y mina de carbón, 1928

La Fundación  Mapfre organiza la exposición dedicada al fotógrafo, Albert Renger-Patzsch, uno de los más representativos de la llamada Nueva Objetividad, tendencia que surgió en Alemania al finalizar la Primera Guerra Mundial. Comenzó su trayectoria en la época de entreguerras y en ella alcanzó la fama. Junto a su padre, gran aficionado a la fotografía, aprendió en la infancia el uso de la cámara. En la juventud decidió dedicarse exclusivamente a su práctica y se convirtió en el director del archivo fotográfico de la editorial Folkwang. Uno de sus primeros encargos profesionales fueron las fotografías de plantas y flore.

Stapelia variegata, Asclepiadaceae, 1923

Renger-Patzsch mostró su obra de dos maneras durante su vida. Las exposiciones y las publicaciones, una manera de llegar a un público más amplio. Su obra fundamental  fue  El mundo es bello, que apareció en 1928. Un libro que cosechó abundantes críticas positivas y una cierta polémica con el filósofo, Walter Benjamin, entorno a la malinterpretación del título. El artista prefería uno diferente, Las cosas, no el más sugerente, que pudiera dar lugar a comprender su obra con un sentido puramente estético en un momento histórico en el que la situación sociopolítica era difícil. Tras su traslado a Essen comenzó un periodo en su vida de intensa producción fotográfica sobre la región del Ruhr. La exposición madrileña reúne extraordinarios ejemplos de este periodo. 

Essen-Stoppenberg, 1929

Finalmente, desde 1944 inicia su etapa en Wamel donde regresa a los temas de la naturaleza, centrándose en el paisaje. De esta manera, el autor realizó una prolífica obra durante cuatro décadas y media, que la exposición antológica de la Fundación Mapfre, refleja de forma extensa. Un autor que apostó siempre por la total autonomía del lenguaje fotográfico frente a otras artes, muy adecuado para representar la realidad moderna. Superó el pictorialismo mediante un estilo caracterizado por la precisión técnica y la claridad compositiva, con atención a los detalles, las estructuras y las formas de las cosas. El resultado era un nuevo tipo de imagen alejado de expresionismos y estilizaciones pictóricas. La actividad práctica y los ensayos teóricos y técnicos le convertirían en el fotógrafo mas destacado de la nueva objetividad y un referente para la futura fotografía documental.

Carretera en Essen, 1929

Este cambio artístico y perceptivo, de gran pureza formal, con gran rigor técnico y fidelidad en la representación de la realidad, se manifestó de la mano de Renger-Patzsch en un amplio conjunto de temas que oscilan entre la naturaleza y la tecnología, entre la tradición y el presente. Nos encontramos en su obra edificios, objetos industriales, plantas, máquinas e incluso paisajes, una representación no propia de la nueva objetividad, pero que él si captó frecuentemente. A pesar de la intención del autor de crear imágenes que solamente fuesen fotografías, sin salirse de los recursos específicos del equipo técnico, sin manipular ni retocar, el resultado va más allá de una simple catalogación del mundo moderno, alcanza a producir armonía y atractivo visual, una creatividad que le hacer ser considerado como un auténtico artista.

martes, 20 de junio de 2017

El examen de Historia del Arte de la EVAU

La familia de Carlos IV, Francisco de Goya, 1800
El examen de la EVAU  para Historia del Arte ha sido similar en su estructura al de las PAU del año pasado, como se había anunciado. Dos opciones de 4 preguntas de forma similar las dos: un tema, el comentario de la imagen, la definición de 6 conceptos, y la explicación de tres artistas de 5. En general se aprecia la importancia del arte español. Presente en la láminas, la opción A con La Familia de Carlos IV de Goya y la B, con el relieve de La duda de Santo Tomás del claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos. También en el tema de esta opción al preguntar La arquitectura del Renacimiento en España. En estos apartados, la primera opción me parece más distante en el temario para los alumnos, el arte romano y la pintura de Goya del comienzo de la época contemporánea. 

La duda de Santo Tomás, Monasterio de Santo Domingo de Silos, siglo XI

Más próximo cronológicamente es la segunda opción, el siglo XVI del estilo renacentisma español, y el románico del siglo XI. La pregunta de las definiciones me parecen muy similares y asequibles en las dos opciones. Los artistas en cambio de la opción A  se encuentran más repartidos por el temario que la opción B, que concentra tres artistas del arte contemporáneo. Finalmente, destacar una valoración positiva del examen en tanto que presenta láminas reconocibles, obras emblemáticas de la Historia del Arte, y temas muy significativos de los contenidos.