ARTE-N-RED
Blog de Historia del Arte y Comunicación Audiovisual
jueves, 27 de agosto de 2026
Las pinturas del Hospital de la Caridad de Sevilla
viernes, 21 de agosto de 2026
Una colección madrileña de antiguos maestros
El Museo de Historia de Madrid presenta la exposición, GOYA Y LAS ESCUELAS FLAMENCA E ITALIANA. UN SIGLO DE FILANTROPÍA DE CARLOTA DE SANTAMARCA Y ANTONIA GONZÁLEZ, que reúne un conjunto 57 piezas entre pinturas, esculturas y mobiliario, que forman parte en la actualidad de los bienes de la Fundación de Santamarca y de San Ramón y San Antonio. Unos bienes que provienen del legado testamentario de la que fue II condesa de Santamarca y duquesa viuda de Nájera, que siguió la tradición coleccionista de su padre, un prominente banquero, que a su muerte decidió dedicar su fortuna a la construcción de un orfelinato de niñas, que sería decorado con obras de arte, algunas que estuvieron en su palacio de la calle Alcalá. A ellos se añaden las originarias del legado de Antonia González y Pérez, viuda del empresario Ramón Pallarés y Prats, que también dispuso a su muerte la construcción de otro orfelinato. Hoy ambos forman parte de la misma institución y tienen como finalidad la educación en sus distintos niveles.
El núcleo de la muestra lo forma la colección Santamarca, integrada en la actualidad por 230 pinturas que abarcan desde comienzos del siglo XVII hasta principios del siglo XX y representan las escuelas española, italiana, flamenca y francesa. Las pinturas más destacadas son la serie de los Juegos de niños de Francisco de Goya, compuesta por seis lienzos realizados hacia 1785-1786, que provenían de los bienes del duque de Nájera, y hoy se exhiben en el Museo Camón Aznar de Zaragoza. A ellas se suman piezas de maestros españoles del siglo XVII, activos en la capital, como Bartolomé y Vicente Carducho, Juan de Arellano, Francisco Camilo, y José Antolínez. De la misma época, son las pertenecientes a la escuela flamenca, entre las que sobresalen el Triunfo de Neptuno y Anfitrite de Frans Francken, y obras de Frans Snyders y Paul del Vos, entre otras. La pintura italiana está igualmente representada, tanto la religiosa como la decorativa, una sobre todo por el prolífico Luca Giordano con un monumental lienzo de la Huida a Egipto, y la otra, por un bodegón de Margherita Caffi.
La colección se completa con un valioso conjunto de retratos y pintura del siglo XIX y XX español. Entre los primeros destaca el realizado por José Moreno Carbonero de Carlota de Santamarca, fechado en 1908, y el del duque de Nájera pintado por Ricardo de Madrazo en 1911. Varias obras llevan la firma de Antonio de Brugada, como, la marina que representa el vapor de Isabel II anclado cerca de la costa, y de Jenaro Pérez Villaamil, centrado en los paisajes orientalistas como Las gargantas de las Alpujarras, que proporcionan un carácter romántico a la colección. El conjunto se completa con los bustos en mármol de Antonia González y Ramón Pallarés, firmadas por Miguel de la Cruz Martín, y dos mesas y un sofá que decoraron el suntuoso palacio de la condesa en la calle de Alcalá, uno de los más espléndidos del Madrid de la Restauración.
jueves, 28 de mayo de 2026
Obras de la colección Vicky y Marcos Micha Levy
La Fundación Casa de México en España presenta la exposición, REBELDÍAS VANGUARDISTAS DEL SIGLO XX. OBRAS DE LA COLECCIÓN VICKY Y MARCOS MICHA LEVY, que reúne una selección de cien obras de algunos de los más grandes artistas de México, imprescindibles para comprender la construcción de la modernidad artística del país. Una primera sala se dedica a los grandes muralistas que contribuyeron a crear la identidad nacional partiendo de los orígenes prehispanos con tintes revolucionarios. Ante los ojos de los visitantes, podemos descubrir un conjunto destacado de obras de manos de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Al mismo nivel, destaca la importancia de José Clemente Orozco, maestro de la alegoría y del simbolismo, así como autor de importantes murales. Junto a él, en el mismo espacio, aparecen otros autores de la modernidad mexicana como Germán Cueto, Saturnino Herrán, Carlos Mérida, Roberto Montenegro o Manuel Rodríguez Lozano. Por otra parte, Nahui Olin, una creadora visual y escritora, desarrolla una perspectiva femenina.
Un espacio propio lo constituyen las aportaciones de Miguel Covarrubias, figura sobresaliente del siglo XX, que destacó como artista, escritor, antropólogo y coleccionista. Fue ilustrador de Vanity Fair y desarrolló su obra entre México y Nueva York. Se interesó por la conservación de las culturas originarias y por visibilizar las aportaciones de las minorías. Desde su maestría en el dibujo, nos retrató los ambientes de la música de jazz en Harlem, durante los felices años 20; también se ocupó de la cultura Olmeca; de los indígenas de Bali; de las efigies de figuras destacadas de los regímenes totalitarios del momento. El siguiente apartado corresponde a la obra de dos artista oaxaqueños, que compartieron una vida profesional en París, que les resultó decisiva para su práctica artística: Rufino Tamayo y Francisco Toledo. El primero, fue mentor del segundo, de distinta generación.
Ambos realizaron investigaciones sobre las culturas prehispánicas, y si Tamayo es considerado maestro del color, Toledo trazó representaciones asociadas a mitos y ecosistemas, un cuerpo de obras eróticas y sexuales entre humanos y animales. Finalmente, el recorrido termina con un espacio dedicado al artista, Mathias Goeritz, que llegó a México en el año 1949, y representó un pensamiento arquitectónico y visual esencial en la evolución hacia la contemporaneidad.
jueves, 16 de abril de 2026
Las heroínas bíblicas de Guercino
miércoles, 15 de abril de 2026
Dibujo y escultura en las Colecciones ICO
El Museo ICO presenta la exposición, TRANSITAR EL SIGLO XX. DIBUJO Y ESCULTURA EN LAS COLECCIONES ICO, que reúne un conjunto destacado de obras de esas características desde comienzos del siglo pasado hasta la década de los ochenta, pertenecientes a 34 artistas entre escultores, pintores y arquitectos. En el treinta aniversario del museo, parte de la idea de un cambio radical en la concepción de la escultura, la del campo expandido, en la que deja de situarse en un pedestal para formar parte de la experimentación que llevan a cabo las vanguardias. De esta manera, la disciplina perdió una definición precisa para establecerse entre el paisaje y la arquitectura. La exposición, así, realiza un recorrido por el arte español estableciendo un diálogo con los cambios sociales, políticos y estéticos de su tiempo. Las obras se presentan ante el visitante agrupadas por autores, dispuestos en una evolución temporal: uno o dos dibujos con una escultura, lo que favorece su disfrute y comprensión.
Un conjunto de fotografías de los artistas inician el recorrido para el visitante, cuyo primer apartado corresponde a Las Vanguardias, es decir, a las trasformaciones radicales que experimentó la escultura principalmente a manos del cubismo y el surrealismo, tanto en los materiales, como en la representación o no de la figura humana. Fue progresivo, y aquellas pretensiones de representar la belleza y la perfección anatómica, o la representación fidedigna de la naturaleza, quedaron a un lado en favor de nuevas inquietudes. Con un fondo de grandes cortinajes de terciopelo rojo, se muestran obras de Gaudí, Manolo Hugué, Pablo Gargallo, Julio González, Pablo Picasso y Juan Gris, para terminar con Joaquín Torres García, Salvador Dalí y Ángel Ferrant. El siguiente espacio, Voces en el exilio, se centra en la obra de Esteban Vicente, Eugenio Granell, y sobre todo, de Alberto Sánchez, cada uno desde sus parámetros estéticos, el expresionismo abstracto o el surrealismo, para canalizar la memoria y la pérdida tras la Guerra Civil.
El siguiente momento de la evolución estilística corresponde a los años cincuenta y sesenta, cuando quedan atrás los movimientos de vanguardia. Junto al expresionismo abstracto de EEUU, surge el Informalismo, caracterizados por distintas facetas, en el que se incluye las obras de Martín Chirino, Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Le continua el apartado dedicado a la Arquitectura, formado por arquitectos que realizan esculturas como un medio de expresar la continuidad entre la materia y el espacio, representado por obras de Álvaro Siza y Juan Navarro Baldeweg. Por estos años, se vuelve a La Figuración, la siguiente sección, caracterizada por una escultura realista, centrada en la representación veraz del objeto, cuyos autores principales son Carmen Laffón y Julio López. La exposición acaba con el amplio espacio dedicado a Los años 80, una época de revitalización artística identificada con el posmodernismo. Los nuevos artistas, en plena democracia, son más individualistas, lo que causa diversidad estilística, desde la abstracción a la figuración. Así lo observamos en las obras de Miquel Barceló, Susana Solano, Jaume Plensa, Juan Muñoz y Eduardo Arroyo. Todo un conjunto selecto de propuestas que atraen al espectador.
lunes, 23 de marzo de 2026
La escultura de la Colección ABANCA
La Casa de América presenta la exposición, ESPACIO Y TIEMPO. LA ESCULTURA EN LA COLECCIÓN ABANCA, que reúne 50 obras de 41 creadores entre finales del siglo XIX hasta nuestros días. Supone mostrar una evolución de la escultura a lo largo del tiempo y de sus diferentes estilos, a través de un recorrido bien dispuesto para el espectador, y representativo de la calidad del conjunto, declarado Bien de Interés Cultural. Salvo un pequeño conjunto en el piso bajo que da paso a la escalera, las obras del primer piso y del segundo, siguen un orden cronológico. Los inicios se encuadran en el modernismo y las formas regionales, representadas por autores como Isidoro Brocos y Rafael de la Torre Mirón. Pronto, se pasa a los movimientos de vanguardia, y así, nos encontramos con la obra de Julio González, encuadrada en dos pinturas significativas, una de Picasso y otra de Fernand Léger. Más adelante, destaca la presencia de dos ejemplos de Baltasar Lobo, artista que jugó un papel crucial en el arte español de posguerra.
Pintura abstracta y escultura acompañan al visitante en los siguientes espacios de la primera planta. Culmina el recorrido con dos obras de Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Destacan además, pinturas de Manuel Millares y Joaquín Torres García. La última planta se inicia con el magnífico conjunto de Francisco Leiro de las Recolectoras, compuesto por cuatro grades figuras de madera policromada sobre el desastre del Prestige en la costa gallega. Finalmente, destacan tres grandes: primero, Susana Solano con su obra, Toma de tierra nº 2 (1993), realizada en hierro esmaltado que representa una forma abstracta que desafía la gravedad; segundo, dos figuras claves, Juan Muñoz y Juliao Sarmento que reflexionan sobre la ausencia y la relación con el espectador. Así, la obra, Laughing chinese man with mirror (1997), está protagonizada por una de sus típicas figuras humanas frente a un espejo; y Kiss may eyes (with chairs), 2004, presenta una figura femenina sin cabeza rodeada de un conjunto de catorce sillas vacías y superpuestas en entre sí, que nos transmiten inquietud, incomunicación y tensión. De esta manera, observar rodeado de estas obras tan ricas de matices por sí mismas, nos invita a considerar el medio escultórico como un lenguaje artístico vivo que nos influye en nuestra percepción del espacio y su evolución en el tiempo.
lunes, 9 de marzo de 2026
ARCO 2026
La Feria Internacional de Arte Contemporáneo se ha desarrollado un año más en IFEMA Madrid. Entre el 4 y el 8 de marzo más de 200 galerías pertenecientes a 30 países han expuesto para su venta en los pabellones 7 y 9, numerosas obras pictóricas, dibujos, grabados, fotografías, esculturas y videoinstalaciones. Constituye una cita imprescindible para cualquier aficionado al arte de nuestros días. A la espera de cifras que nos informen de sus resultados económicos, la feria ha sido, sin duda, un éxito de asistencia del público, que abarrotaba los pasillos y los interiores de los estands. En medio del ambiente bélico mundial, la contemplación de las propuestas artísticas más variadas, nos puede aliviar frente a las noticias de la destrucción y las pérdidas de vidas humanas. Nos propone, igualmente, matices para entendernos a nosotros mismos en medio de una realidad cambiante e incierta. La comprensión de la realidad, así, se enriquece, y hace frente a la desinformación y al crecimiento del autoritarismo.
Una cierta novedad de la presente edición ha sido que no tiene un país invitado, una temática concreta a la que se dedicase, en cambio, en la parte final de cada uno de los pabellones presentaba una sección titulada ARCO 2045, El futuro por ahora, que reunía un conjunto de obras de artistas, que con sus propuestas, miran al porvenir sin ninguna certeza. El resto del espacio lo completan aquellas galerías pertenecientes al Programa General; Opening, Nuevas Galerías; y Perfiles. Arte Latinoamericano. Sería arriesgado apostar por la calidad de un pabellón sobre otro, pero nos atreveríamos a preferir el séptimo al noveno aunque solo fuera por la mayor amplitud de espacios del primero sobre el segundo, que hace menos intrincado y laberíntico el recorrido, caracterizado, a veces, por espacios principales y secundarios, algunas dedicados a un artista en concreto. Las obras de arte de la feria nos abren muy diferentes perspectivas temáticas, más en un mundo tan problemático como el actual. La más relevante, que coincide con el 8 de marzo, es la reivindicación de la igualdad de la mujer.
Una de las propuestas más llamativas ha correspondido a la artista afgana Kubra Khademi con su serie pictórica, Pan, trabajo, libertad, donde mostraba retratos y desnudos de lideresas mundiales, individuales o formando orgías. Reivindica los derechos fundamentales negados a las mujeres de su país y afirma los cuerpos libres, combatientes y resilientes de ellas frente al patriarcado. En este sentido, también destacar, conjuntos de fotografías cuyas autoras reivindicaron sus derechos o son ejemplos de una mirada distinta, como los de Pilar Aymerich, Colita, Ouka Lele o Gabriela Iturbide, representada en varios espacios de la feria. Esta presencia repetida nos permite confrontar con obras de fotógrafos masculinos como Martin Parr o Alberto García Alix, presente en una galería firmando una de sus publicaciones con sus cámaras delante. También destacadas son las obras de Marina Abramovich, que brillan con luz propia. Un capítulo de piezas singulares corresponderían a un retrato del poeta Federico García Lorca (1935), pintado por José Caballero, y dos dibujos del cadáver de la niña prodigio Hildegart Rodríguez realizados por José Manaut Viglietti en 1933. Por otro lado, destacaría la obra de Eugenio Merino, Petróleo, un bidón de este combustible estampado con los Derechos Humanos.
Un gran conjunto de obras de arte estaban realizadas con tejidos o en los que estos son una de los elementos fundamentales. Tejidos gruesos o finos de diferentes texturas y coloridos. En otras se valoraba el reciclado de materiales, como partes de coches que han sido reutilizadas para representaciones pictóricas o las formas más variadas de escultura abstracta. El comprador como el visitante ha podido encontrarse con una gran variedad de propuestas estilísticas, formales: las que se originaron en las vanguardias históricas, como aquellas iniciadas y desarrolladas en el siglo XX. De hecho, se ha ofrecido un grupo de obras de Joan Miró, de Dalí, y del mismísimo Picasso, otras veces apenas representado; también de Oscar Domínguez, de Joaquín Torres García, de Joan Gris, o de Antoni Tapies, Antonio Saura, Manuel Millares, y los más recientes, entre otros, de Pérez Villalta, Soledad Sevilla, Carmen Laffón, Jaume Plensa y Miquel Barceló, que fue protagonista del estand del diario EL PAÍS, con pinturas sobre periódico. Relacionado con la actualidad expositiva en la capital, varias galerías ofrecían obras de Juan Uslé. Finalmente, destacar, a parte de éstas, aquellas englobadas en la representación de mitologías y personajes indígenas, que emplean materiales asociados al entorno y las labores propias.




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