viernes, 30 de enero de 2026

La representación femenina indígena en el ámbito social


 

El Museo Arqueológico Nacional presenta la exposición, LA MITAD DEL MUNDO, LA MUJER EN EL MÉXICO INDÍGENA. EL ÁMBITO HUMAN O, una parte del proyecto expositivo desarrollado en varias instituciones culturales madrileñas en colaboración con el Gobierno de México que declaró 2025, Año de la Mujer Indígena. En este caso reúne más de 200 piezas arqueológicas y etnográficas que ilustran a sus protagonistas en el contexto social de los pueblos originarios hasta su pervivencia actual. El visitante se encuentra con un conjunto de obras escultóricas de diversos materiales, relieves, cerámicas, textiles, joyas y pinturas, procedentes de los numerosos pueblos que habitaron desde tiempos inmemorables el territorio, y todavía pervive, de alguna manera, su legado. El recorrido se estructura en dos ejes: la Vida cotidiana y Linaje y poder. En México, el pasado nunca ha dejado de estar presente, y la mujer se ha encargado en diversas formas, de mantenerlo siempre presente.




La vida se entiende, para el pensamiento indígena como un ciclo, y el mundo, como un lugar hecho de dualidades estrechamente vinculadas. Lo femenino y lo masculino están en la base de ese proceso, uno asociado a la creación, la muerte, la fertilidad y la renovación, otro, al movimiento, y la fuerza. El lugar principal de la mujer para sus labores desde tiempos ancestrales, fue el espacio doméstico. Está asociado con la función reproductora de su propio cuerpo, es decir, desde su interior hasta el físico donde habita su familia. La mujer a lo largo de su vida tiene asociadas unas actividades propias: la de ser educada o educar a las niñas en las costumbres antiguas y las labores propias; la de cuidar a las personas mayores; la de llevar la economía doméstica, ser hiladoras, tejedoras, alfareras, parteras, y sanadoras. Los objetos conservados y las pequeñas esculturas nos informan de las ceremonias tras el nacimiento; las costumbres de paso entre la niñez y la adultez; el cuidado de los bebés; los ritos nupciales; la libertad de las personas ancianas, transmisoras de los saberes.



En principio, podía pensarse que las mujeres indígenas estuvieron excluidas de los ámbitos políticos y guerreros, pero no fue así, pues hubo espacios donde participaron activamente. Fueron sobre todo, mujeres de la élites que tuvieron un papel en la acción política, en las negociaciones y alianzas matrimoniales, la transmisión del linaje y la práctica ritual. Hubo mujeres mayas y mixtecas que gobernaron por derecho propio. Algunas también ejercieron actividades masculinas como la escritura, la música, el juego de la pelota y la guerra. Lo demuestran numerosas esculturillas y relieves de diverso tipo. Ellas ejercieron su poder al dirigir los rituales entre lo humano y lo divino; en negociaciones matrimoniales de implicación política. Sus atributos y distintivos conservados nos muestran hasta donde llegaron. Se puede observar su papel en la transmisión de los linajes nobles. La relevancia de personajes como Malinche en la conquista, y luego en el virreinato, el papel de las indias cacicas como Doña Juana María Cortés y Chimalpopoca cuyo retrato pintado junto a su escudo, nos informan de su estatus.



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