El Centro Cultural Condeduque presenta la exposición, ARTE Y MISERICORDIA, EL BARROCO DE LA SANTA CARIDAD DE SEVILLA EN MADRID, que reúne las importantes pinturas que decoran la iglesia del hospital de la Hermandad de la Caridad de la ciudad hispalense, un conjunto completo iconográfico y artístico de primer nivel. Todas ellas las podemos contemplar cerca del visitante a diferencia de su emplazamiento original en altura. Una excelente oportunidad favorecida por la restauración del edificio donde se situaban desde hace varios siglos. Además se disponen según su posición en el templo. Un conjunto que se debe al mecenazgo de Miguel Mañara, noble sevillano, que tras la muerte de su mujer en 1661, le hace reconsiderar su vida. Para ello, ingresa en la Hermandad dedicada desde el siglo XV al entierro de los muertos pobres, que él ampliaría a la asistencia a las personas desvalidas. Su ideario lo dejó por escrito en la Regla de la Hermandad y, sobre todo, en la obra titulada, Discurso sobre la verdad, concretado en la fugacidad de la vida y la práctica de la caridad como camino para alcanzar la salvación eterna.
Miguel de Mañara elegirá a los mejores artistas del momento, como los pintores Juan de Valdés Leal, Bartolomé Esteban Murillo, el tracista de retablos Bernardo Simón de Pineda y el escultor Pedro Roldán, que ingresarán en la Hermandad para ahorrar costes. La exposición, de esta manera, comienza con el espacio dedicado al primero, compuesto por las dos pinturas conocidas como los Jeroglíficos de las postrimerías, In ictu oculi y Finis gloriae Mundi, que nos comunican la cortedad de la vida sin importar las glorias mundanas; luego el momento del juicio que nos permitirá alcanzar la salvación, si la virtud se ha impuesto sobre los vicios. Igualmente, el artista, se ocupó de las pinturas murales de la bóveda y del presbiterio, de la policromía del retablo mayor, una escultura de la Virgen del Rosario realizada para la enfermería, y dos retratos póstumos del fundador con la intención de preservar su memoria, uno de los cuales se encuentra en la exposición.
El espacio central está dedicado a las obras realizadas por Murillo entre 1666 y1670 que aluden a las obras de misericordia, unas pinturas que reflejan el estilo de madurez del pintor, en pleno dominio de la técnica, donde interpreta el asunto religioso con modelos realistas de la calle. El conjunto principal de ocho pinturas se disgregó en 1810 a raíz de la invasión napoleónica, por lo que sólo podemos disfrutar de cuatro de ellas: Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos; San Juan de Dios transportando a un enfermo; La multiplicación de los panes y los peces; y Moisés y la roca de Horeb, todas ellas de gran tamaño. También se exhiben tres pinturas al margen de este programa iconográfico: un Niño Jesús Salvador y un San Juanito que se sitúan en sendos áticos de dos retablos laterales, y el lienzo que preside el retablo de la Anunciación, de este mismo asunto.
El último espacio de la visita se dedica a las esculturas del retablo mayor, un prodigio de expresividad y teatralidad barroca, realizadas por Pedro Roldán, en colaboración con el tracista antes dicho y la policromía de Valdés Leal. En concreto, en la exposición, se han traído las esculturas del San Jorge, patrono titular de la iglesia y San Roque, protector de enfermedades, además, el Cristo de la Caridad, que refuerza el mensaje de la Hermandad, y una imagen de la Virgen con el Niño de comienzos del siglo XVI.




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