viernes, 21 de agosto de 2026

Una colección madrileña de antiguos maestros


El Museo de Historia de Madrid presenta la exposición, GOYA Y LAS ESCUELAS FLAMENCA E ITALIANA. UN SIGLO DE FILANTROPÍA DE CARLOTA DE SANTAMARCA Y ANTONIA GONZÁLEZ, que reúne un conjunto 57 piezas entre pinturas, esculturas y mobiliario, que forman parte en la actualidad de los bienes de la Fundación de Santamarca y de San Ramón y San Antonio. Unos bienes que provienen del legado testamentario de la que fue II condesa de Santamarca y duquesa viuda de Nájera, que siguió la tradición coleccionista de su padre, un prominente banquero, que a su muerte decidió dedicar su fortuna a la construcción de un orfelinato de niñas, que sería decorado con obras de arte, algunas que estuvieron en su palacio de la calle Alcalá. A ellos se añaden las originarias del legado de Antonia González y Pérez, viuda del empresario Ramón Pallarés y Prats, que también dispuso a su muerte la construcción de otro orfelinato. Hoy ambos forman parte de la misma institución y tienen como finalidad la educación en sus distintos niveles.



El núcleo de la muestra lo forma la colección Santamarca, integrada en la actualidad por 230 pinturas que abarcan desde comienzos del siglo XVII hasta principios del siglo XX y representan las escuelas española, italiana, flamenca y francesa. Las pinturas más destacadas son la serie de los Juegos de niños de Francisco de Goya, compuesta por seis lienzos realizados hacia 1785-1786, que provenían de los bienes del duque de Nájera, y hoy se exhiben en el Museo Camón Aznar de Zaragoza. A ellas se suman piezas de maestros españoles del siglo XVII, activos en la capital, como Bartolomé y Vicente Carducho, Juan de Arellano, Francisco Camilo, y José Antolínez. De la misma época, son las pertenecientes a la escuela flamenca, entre las que sobresalen el Triunfo de Neptuno y Anfitrite de Frans Francken, y obras de Frans Snyders y Paul del Vos, entre otras. La pintura italiana está igualmente representada, tanto la religiosa como la decorativa, una sobre todo por el prolífico Luca Giordano con un monumental lienzo de la Huida a Egipto, y la otra, por un bodegón de Margherita Caffi.



La colección se completa con un valioso conjunto de retratos y pintura del siglo XIX y XX español. Entre los primeros destaca el realizado por José Moreno Carbonero de Carlota de Santamarca, fechado en 1908, y el del duque de Nájera pintado por Ricardo de Madrazo en 1911. Varias obras llevan la firma de Antonio de Brugada, como, la marina que representa el vapor de Isabel II anclado cerca de la costa, y de Jenaro Pérez Villaamil, centrado en los paisajes orientalistas como Las gargantas de las Alpujarras, que proporcionan un carácter romántico a la colección. El conjunto se completa con los bustos en mármol de Antonia González y Ramón Pallarés, firmadas por Miguel de la Cruz Martín, y dos mesas y un sofá que decoraron el suntuoso palacio de la condesa en la calle de Alcalá, uno de los más espléndidos del Madrid de la Restauración.



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