sábado, 9 de mayo de 2015

Restitución de obras de arte

La cultura vienesa de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en música, literatura y arte alcanzó un nivel irrepetible. La anexión de Austria en 1938 por la Alemania Nazi acabó definitivamente con ella. La ideología racista que pretendía arrebatar los bienes y asesinar a los judíos se centró especialmente en aquellos miembros de esta comunidad que sobresalían como empresarios y protectores de las artes. La película, LA DAMA DE ORO (Woman in Gold), realizada por el director Simon Curtis, lleva a las pantallas el famoso caso por el que los descendientes de una familia judía recuperaron una valiosa colección del pintor Gustav Klimt, que había sido robada por los nazis, junto a otras riquezas.

Retrato de Adele Bloch-Bauer I/ Klimt
Entre los cinco cuadros de Klimt, el más valioso era el Retrato de Adele Bloch-Bauer I, denominado, La dama de oro tras la confiscación, que sería expuesto en la Galería Nacional de Austria. Nos cuenta la película, basándose en el libro que escribieron los protagonistas, María Altman (Helen Mirren) y el jóven abogado, Randy Shoenberg (Ryan Reynolds), las dificultades que tuvieron que pasar hasta lograr la restitución por parte del gobierno austriaco de las obras. En un principio, las pretensiones de devolución fueron rechazadas y el proceso judicial en Austria les exigía una fianza millonaria.


Tenían a su favor que el testamento de Adele, tía de la protagonista que murió en 1925, y retratada por Klimt, además de famosa mecenas de arte, estaba invalidado por otro que había firmado su tío, Ferdinand, en el que le dejaba todos los bienes a sus sobrinas, entre ellas, a María que había logrado escapar a EEUU de la persecución nazi. También la habilidad, a pesar de la inexperiencia, del joven abogado, descendiente del afamado músico, Arnold Schoenberg, también judío, que planteó el proceso en EEUU, llevando, por las consecuencias que podría tener, a un pacto de mediación al gobierno de Austria.


Éste en un principio llegó a rechazar un acuerdo, sin devolución de las obras de arte, de carácter económico con la idea que en suelo austriaco, iba a ganar. Sin embargo, posteriormente, los mediadores dieron la razón a María después de un brillante alegato de Randy, que colocaba al gobierno como responsable indirecto de las confiscaciones nazis. De esta manera era justa la devolución de las obras de Klimt por cuanto no se devolvían a un país extranjero, sino a otros austriacos, que habían tenido que huir o fueron asesinados.


La película, narra los hechos de la restitución, ocurrida hace unos años, y en flash back, se recuerdan aquellos sucedidos entorno a la familia y a la llegada de los alemanes. María consideró que no debía dejar los cuadros en Austria por sus responsabilidades y tenían que partir a su país de acogida donde fueron subastados. Así el magnate de la cosmética, Ronald Lauder, compró el famoso retrato de Adele por 135 millones de dólares con la condición que debía ser expuesto publicamente en la Neue Galerie, su museo de Nueva York. El dinero resultante fue a parar en parte para obras de todo tipo de la comunidad judía. María Altman murió en 2011 a los 94 años.

miércoles, 6 de mayo de 2015

XI MARATÓN DE FOTOGRAFÍA MATEMÁTICA

El pasado 29 de abril se celebró el XI Maratón de Fotografía Matemática en el parque del Retiro de Madrid. Durante toda la mañana los alumnos de Leganés, organizados en grupos de diez representando a cada uno de los centros de educación secundaria, concursaron para tomar la mejor fotografía de contenido matemático. Al final tuvieron que entregar las cinco mejores clasificadas en otras tantas categorías: Agua, Detalle, Planta, Estructura y Libre.


El IES. Pedro Duque estuvo representado por diez alumnos de Comunicación Audiovisual. Fue una magnífica oportunidad para aprender de diferente manera las matemáticas. Se dieron cuenta que la realidad cotidiana se puede ver según una organización geométrica que se encuentra a la vez en nuestra mente y en la propia  naturaleza. Por otra parte, comprobaron la capacidad expresiva de la imagen fotográfica. La capacidad de conocimiento y de comunicación del alumno puede incrementarse si dispone de una máquina como una cámara. 


El resultado será un conjunto de imágenes que reunan por un lado, la mejor expresión del concepto matemático, y por otro, la calidad técnica en la composición y en el empleo de la luz. Las fotos seleccionadas y a las que se les concedan los galardones a las mejores fotografías se expondrán en cada uno de los centros de enseñanza de la localidad.


domingo, 19 de abril de 2015

Sensibilidad contemporánea

Los tres músicos, Picasso, 1921
El estudio del arte en la Edad Contemporánea en la asignatura de Historia del Arte, lo vamos agrupar bajo el título, Sensibilidad contemporánea. Este periodo que comienza a finales del siglo XVIII y lo terminaremos en 1945, pretende abordar los estilos más pujantes y las obras más significativas en pintura, escultura y arquitectura. Los alumnos indagarán los temas a ellos referidos en forma de trabajos cuyo producto final será expuesto en el aula. De estos aprenderemos los cambios en el arte que se van a producir en la época de las revoluciones burguesas, hasta la ruptura de la segunda mitad del siglo XIX con el arte tradicional.

La fuente, 1917, Marcel Duchamp

El desarrollo de la sociedad industrial cada vez más avanzada y el surgimiento del consumo y la iniciativa cultural de las masas, estarán en la base de unos planteamientos artísticos diferentes. La pintura no vuelve a ser la misma desde la aportación de los artistas impresionistas y postimpresionistas con Cézanne, Van Gogh y Gauguin a la cabeza. Los movimientos de vanguardia en la primera mitad del siglo XX, configuran las directrices del arte que nosotros percibimos en la actualidad. 

Pabellón de Alemania en Barcelona de 1929, Mies van der Rohe

Por otra parte, la aplicación de los nuevos materiales como el hierro y el hormigón, transformarán la arquitectura que perderá la decoración historicista en favor de la función para la que está realizada. Se hará necesario la planificación urbanística por el crecimiento de la población que emigra del campo y la concepción de nuevos tipos de viviendas para alojarla. Sin embargo, los grandes arquitectos como Gaudí, Mies van der Rohe, Fran Lloyd Wright y Le Corbusier mostrarán una aportación que supera la mera utilidad.

sábado, 11 de abril de 2015

El espacio y la luz en Johannes Vermeer

Alegoría de la Pintura, 1666
Johannes Vermeer (1632-1675) es uno de los grandes maestros de la pintura holandesa barroca. Nos atrae sobre todo porque refleja de manera peculiar las características propias en cuanto a los géneros y temas tratados en este país europeo, y por poseer un estilo de gran virtuosismo técnico y singularidad. Sabemos que dejó pintar a la manera italiana, propio de sus primeras obras, para que a finales de los años cincuenta del siglo, desarrollase un nuevo estilo y temática, el que se identifica con el artista. De la pintura de historias, religiosas o mitologícas, pasó a centrarse en la de género, que tenía mayor demanda.

La lechera, 1660
La obra de Vermeer se comprende en el ámbito de un grupo de artistas como Pieter de Hooch, Gerard ter Borch, Frans van Mieris, Grabriel Metsu y Nicolaes Maes entre los más conocidos, y de los que él recibiría una cierta influencia. La temática se centra en la pintura de género, que representa interiores domésticos donde la protagonista en una mujer sola, que realiza diferentes tareas: lee, encaja bolillos, pesa joyas, vierte líquidos o toca música. A veces aparece acompañada de una criada que porta una carta, tal vez amorosa, o es acompañada por un varón con relaciones corteses.

Mujer en azul, 1662
El espectador de sus cuadros se convierte en un observador de una realidad íntima. Un pretexto para mostrar su portentoso estilo, que capta un instante de una manera sobria y simple, pero a la vez de gran complejidad. Los cuadros tienen un efecto paradójico, el observador, está próximo pero, a la vez, lejos de la escena. Un efecto obtenido por un punto de vista ligeramente bajo y un horizonte situado en la mitad superior del cuadro. La luz juega un papel esencial como elemento definidor del espacio y las cualidades de la realidad. Una luz directa que se descompone en la figura humana y en los objetos, y en la que en su difusión crea la materialidad de las cosas, superando las limitaciones impuestas por el empleo de la cámara oscura.
Mujer con balanza, 1662
Estas características las vemos en obras como La lechera (1660-61) o Dama bebiendo con un caballero de la misma fecha. Tras las que llegan sus obras mejores: Mujer con jarra (1662); Lectora en azul (1662-65); Mujer con balanza (1662-65); y sobre todo, La encajera (1670-71), donde revela las claves de su modo de pintar: pintura y luz. Las figuras ligeramente más oscuras, o enmarcadas por motivos sombreados del primer plano, destacan sobre fondos de luz. De esta manera logra un efecto llamativo: al poner en sombra los motivos del primer plano, los aleja de nosotros, y al situar las figuras femeninas contra la luz, las ha enfatizado y establecido una distancia entre ellas y el fondo, aproximándolas a nosotros.

Joven con perla, 1665
La famosa obra, Joven con perla (1665), tiene la peculiaridad de tener un fondo oscuro pero sigue los principios de pintura hecha luz. En un instante fugaz, una muchacha joven se vuelve hacia nosotros mirándonos fijamente y con los labios ligeramente entreabiertos. Destaca el brillo de la perla del pendiente en el reflejo, casi en el centro de la imagen en paralelo con los ojos de la muchacha. Sobresalen igualmente las calidades de las telas, mientras parte de la nuca se funde en la sombra del fondo.

La carta de amor, 1667
Resumen de la personalidad de Johannes Vermeer e el cuadro titulado, El Arte de la Pintura, obra que se encontraba en casa del artista a su muerte. El cuadro representa un interior en el que un pintor, de espaldas, comienza a plasmar una figura femenina con los símbolos de la Historia (Clío) y la Gloria: una corona de laurel, un libro y una trompeta. Detrás, un mapa de las diecisiete provincias de los Países Bajos antes de su separación. No es una mera representación del taller de un pintor, un cuadro de género más, sino una alegoría que une la Historia y de la Gloria en relación a la Pintura. Una reflexión sobre lo que fue la pintura antigua y cómo el artista la concibe con su obervación, a través de la composición y la luz, según su propia manera, puramente visual.

martes, 17 de marzo de 2015

La visita al Museo del Prado

El pasado día 12 de marzo los alumnos de Historia del Arte visitaron el Museo del Prado. Durante una hora y media hicimos un recorrido entorno a un conjunto de obras, principalmente de pintura del Renacimiento y el Barroco. Partimos de dos grandes maestros, Rafael y Leonardo da Vinci, para pasar a tres autores españoles del siglo XVI: Fernando Yañez de la Almedina, Juan de Juanes y Luis de Morales. Entre los dos estilos tomamos el contacto con la obra del Greco. Desde este momento la visita se planteó como una introducción a la pintura barroca, primeramente y luego, a los ejemplos de tres artistas de nuestro país: José de Ribera, Francisco de Zurbarán y Diego Velázquez.

La Mona Lisa, Anónimo, copia antigua, 1503-1519
La secuencia de obras del recorrido fueron las siguientes: del Renacimiento, El pasmo de Sicilia de Rafael; La Mona Lisa copia de Leonardo; Santa Catalina de Fernando Yañez; La Última Cena de Juan de Juanes; La Virgen y el Niño de Luis de Morales; La Trinidad del Greco, y El caballero de la mano en el pecho del mismo autor. En el camino conocimos en la rotonda de la puerta de Goya, El Carlos V y el Furor, escultura de los Leoni. Del Barroco: David vencedor de Goliat, de Caravaggio; La Trinidad, El martirio de San Felipe, de Ribera; la Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco, la Defensa de Cádiz contra los ingleses, y el Agnus Dei de Zurbarán.

David vencedor de Goliat, Caravaggio, 1600
Una dedicación particular fue la destinada a la obra de Diego Velázquez, cuyo conjunto de pinturas son las joyas del museo. En primer lugar a la faceta como retratista, luego como pintor de mitologías. Conocimos la evolución de su estilo, desde los ejemplos de juventud, hasta la cima de su carrera, represenada por Las Meninas y Las Hilanderas. Desde la influencia tenebrista, hasta la maestría en la captación de la atmósfera mediante el uso de la perspectiva aérea. Al final de la visita, cada alumno seleccionó tres obras con sus características y llevó al Twitter alguna de sus impresiones en #ha2y.

Las hilanderas, Diego Velázquez, 1655-1600

domingo, 15 de marzo de 2015

Dos obras maestras de pintura barroca

Tentación de Santo Tomás de Aquino, Velázquez, Museo Diocesano de Orihuela, 1632
La exposición A SU IMAGEN. ARTE, CULTURA Y RELIGIÓN, que se exhibe en el centro Fernán Gómez del Ayuntamiento de Madrid reúne un conjunto de obras de arte de pintura y escultura provenientes de museos y colecciones privadas. Debido a este origen muchas de ellas son difíciles de ver por el gran público. La muestra tiene un importante componente religioso al ser organizada por la Conferencia Episcopal Española y el Arzobispado de Madrid. El aspecto artístico resulta relevante en un conjunto de obras. Ahora que estamos a punto de iniciar el estudio de la pintura barroca destacaría dos ejemplos sobresalientes: la Tentación de Santo Tomás de Aquino, de Velázquez y la llamada, In Ictu Oculi, de Valdés Leal.


Se cree que la Tentación fue pintada por Velázquez después de su primer viaje a Italia. Llegó al Real Colegio de Santo Domingo en 1633 como donativo de Fray Antonio de Santo Domingo, confesor de Felipe IV y protector del mismo. El estilo del pintor sevillano corresponde a ese momento en el que el autor ha estado en contacto con el clasicismo en Italia, una huella que se observa también en La Fragua de Vulcano (1630). Capta el momento preciso en el que el santo logra superar la tentación provocada por una mujer, confortado por dos ángeles, que van a premiar su castidad. Destaca sobre todo la belleza espacial. Un primer plano con el leño encendido y los libros; un segundo con tres personajes formando un aspa cuyo centro es la cabeza del santo; y un tercero, con la puerta abierta y la mujer tentadora que huye.


In Ictu Oculi, Juan Valdés Leal, 1671
El título de la obra de Valdés Leal, In Ictu Oculi, corresponde a un texto de San Pablo. Fue pintada para la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla en 1671, dentro de un programa iconográfico establecido por su fundador, Miguel de Mañara. Forma pareja con otra pintura del sotocoro, Finis Gloriae Mundi. El significado de la misma alude a la fugacidad de los méritos, los cargos y el conocimiento humano que no se pueden sobreponer a la llegada de la muerte, que en un instante apaga la llama de la vida. El artista muestra un estilo plenamente barroco. Valora el contraste entre la luz y la oscuridad para ser más efectivo el mensaje para aquellos aristócratas, los miembros de la hermandad, que debían entregar sus esfuerzos a la caridad. De la misma manera, la captación adecuada de las texturas de los objetos, por el empleo preciso del color. Éstos de manera dinámica se esparcen en un primer nivel a los que acompaña la alegoría de la muerte en forma de esqueleto adaptándose al espacio, al marco superior curvo.

domingo, 8 de marzo de 2015

El Greco, retratista

El caballero de la mano en el pecho, Museo del Prado
Acabamos de tratar en clase la pintura del Renacimiento español en la que destaca la obra del Greco desde que salió de Roma en 1576. Un pintor que pretendía asentarse en la corte española que por aquella época necesitaba el trabajo de un número elevado de artistas para decorar El Escorial. Rechazado por el rey Felipe II, que no le gustó la manera con la que trató el tema del Martirio de San Mauricio, decidió establecrse en la ciudad de Toledo, donde adquirió gran fama y recibió numerosos encargos de las instituciones religiosas.  Aunque el número de composiciones de esta temática son más abundantes que los retratos, éstos no desmerecen en el conjunto de su obra y en el prestigio del artista.

Retrato de Jerónimo de Ceballos, Museo del Prado
El artista fue un hombre culto de refinada cultura  humanistica, que conoció a los artistas venecianos más importante del momento, Tiziano, Tintoretto y Veronés, así como romanos, Federico Zuccaro, entre otros, y la obra de los grandes maestros, Rafael y Miguel Ángel. Las relaciones sociales creadas en Italia, le sirvieron de experiencia para establecer otras nuevas, y de igual o mayor influencia en España, para obtener los encargos de prelados e intelectuales del momento atraidos por el prestigio del artista cretense. De la misma forma que decoraba las iglesias y los monasterios de Toledo y provincia, retrataba a los personajes más sobresalientes de la nobleza.

Caballero anciano, Museo del Prado
En el cómputo de la obra del Greco podemos destacar un conjunto de retratos significativos. El que le ha dado fama ha sido, el llamado Caballero de la mano en el pecho, pintado en 1580. Un retrato de medio cuerpo, en el que el retratado se lleva la mano derecha al pecho y la otra, oculta sostiene una espada. La figura iluminada destaca sobre un fondo neutro y sigue la moda de vestir española de finales de los años setenta. La técnica y la composición le emparentan con modelos de la pintura italiana del Renacimiento, especialmente la pintura veneciana, de la cual el artista valorará la importancia del color. Hoy se ha querido ver la identidad del tercer marqués de Montemayor, Juan de Silva y de Ribera, Alcaide del Alcázar de Toledo y notario mayor del reino, como la del representado. 

Retrato de  un cardenal, The Metropolitan Museum
En los retratos el artista muestra su faceta más realista con una captación adecuada de los caractéres, sin perder la dignidad y el refinamiento del manierismo. La moda sobria en la representación del retratado la observamos también en otros ejemplos de obras expuestas en el Museo del Prado: Retrato de un Médico (1582-1585), y sobre todo, los retratos de Caballero Anciano (1587-1600), cuya tipología es el busto corto, de gran precisión y sencillez, y el de Jerónimo de Cevallos (1613), prestigioso abogado de Toledo, representado con refinada técnica al servicio de la inquietud intelectual.


Fray Hortesion Felix de Paravichino, Boston
Otros dos ejemplos muestran la calidad del estilo del artista en este género: Retrato de un Cardenal (hacia 1600), tal vez de Bernardo de Sandoval y Rojas, que fue arzobispo de Toledo entre 1599 y 1618; y el Retrato de Fray Hortensio de Paravicino (1609), profesor de retórica en la universidad de Salamanca y amigo y admirador del Greco, que escribió cuatro sonetos de elogio a su muerte, entre ellos: Creta le dio la vida y los pinceles/ Toledo mejor patria donde empieza/ a lograr con la muerte eternidades.